| Estudios biblicos: El año del Señor |
| Escrito por Reinhard Bonnke |
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El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor. Vemos que el Año Nuevo era de gran importancia espiritual en el Antiguo Testamento, pero no encontramos esta perspectiva en el Nuevo Testamento. Ahí surge la pregunta, por qué. Creo que la fiesta de Año Nuevo no es mencionada en el Nuevo Testamento porque la atención es dirigida a lo que realmente importa. Colosenses 2:16-17 nos explica que las fiestas y los días de la luna nueva son “la sombra engañosa de lo que estaba por venir. Lo real y verdadero es Cristo”. En Cristo pasamos de lo que es pasajero a lo que es permanente. Jesús no vino para establecer un sistema religioso, ni para darnos rituales, días festivos, reglas a observar y tampoco tradiciones o leyes. Todo esto sería religioso pero Cristo no mencionó nada de eso. Algunas personas prefieren cierto estilo litúrgico de adoración, vestimentas y ornamentos, pero Cristo nunca exigió cosa semejante de nosotros. Francamente hablado, estas cosas no nos salvan. Pueden tener algún significado para algunas personas, pero no lo tienen para Dios. Para dar un ejemplo, la Pascua para los hijos de Dios no se celebra en un día especial al año: “… porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta … con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.” (1 Corintios 5:7-8). Esta fiesta importante no se celebra una vez al año sino cada día, sin interrupción. Cuando contemplamos cosas como esta, el comienzo de un nuevo año no tiene gran importancia. Las fechas en los calendarios desvanecen a la luz de la gloria de Cristo. El río de la bendición, del poder y la bondad de Dios es eterno, no depende de tiempos, fechas o fiestas terrenales. Cristo, sin embargo, nos dio la santa cena y nos invitó a tomar el pan y el vino recordándole a él. ¿Por qué lo hizo? Cristo nos enseñó a celebrar la santa cena como un acto de adoración y entrega. No es un acto que nos salve, pero nos recuerda que Cristo obtuvo la salvación para nosotros una vez por todas. ¡Sólo él lo hizo! La única salvación que necesitaremos en toda nuestra vida se produjo cuando él se entregó y su sangre fue derramada en la cruz del Calvario. Cristo está delante de nostros como nuestro gran Salvador. El cristianismo no es un sistema religioso fundado por Jesús, ¡es Jesús mismo! Jesús vive para siempreEn el Imperio Romano se contaba el tiempo tomando como referencia el gobernador actual. Tibero, por ejemplo, fue emperador romano durante 23 años. Cuando murió, las fechas de los eventos se marcaron como si fuesen ocurridos en cierto año del emperador Caligula, su sucesor. Caligula fue asesinado cuatro años más tarde, su sucesor fue Claudio. Todos los eventos fueron fechados tomando como referencia su reino. Claudio gobernó durante 13 años y se le menciona en Hechos 11:28. El sucesor de Claudio era Nero, etc. Es interesante que las fechas siempre se databan tomando como referencia un emperador vivo y nunca un emperador difunto, ni siquiera a Julio César aún cuando éste introdujo un nuevo calendario. Hoy calculamos las fechas tomando como referencia a Cristo. Ahora es el año 2012 A.D, lo que significa Anno Domini, el año del Señor. Calculamos las fechas tomando a Cristo como referencia porque él no está muerto. Él es el señor viviente, el gobernador que nunca muere, no tiene antecesor ni sucesor. Jamás, ningún otro señor tomará su lugar. No sabemos exactamente cuándo nació Jesús, pero se supone que fue en el año 4 a.C. Esto, sin embargo, no es importante ya que Cristo es el mismo ayer, hoy y para siempre. La venida de Cristo al mundo otorgó significado verdadero a la existencia humana. Si el mundo no le toma como referencia, pierde su norte. Nuestra existencia solo adquiere significado cuando tenemos una relación con él. “¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?” (Mateo 16:26). No conocemos la fecha de la segunda venida de Cristo. Algunos cristianos estaban convencidos de que Jesús regresaría al final del segundo milenio, contado de acuerdo a nuestros calendarios terrenales. Hace muchos años que esta fecha a pasado pero cualquier día podría ser “el día”. Para Dios no son importantes nuestros días o años especiales. Con Dios, cada día, cada año es importante. Para aquellos que confían en Dios no existen números ni días de la mala suerte como viernes 13. De hecho, lo que gobierna la vida del pueblo de Dios no es la suerte sino la realidad omnipresente de Dios. Dijo el salmista: “El bien y la misericordia me seguirán. En tu mano están mis tiempos.” (Salmo 23:6, 31:15). Con Dios no existen días normales ya que con él, cada día es único y extraordinario. Dios está con usted y él es fielEl mundo vive del cambio, pero los creyentes viven de lo que no cambia. El mundo vive a través de lo pasajero, pero el creyento a través de lo permanente. Desperdiciamos tanto tiempo hablando de la era poscristiana, y se llega a conclusiones erróneas. La era cristiana es eternal, es la realidad del reino de Dios. Para el nuevo año 2012 quisiera dirigir su atención a un hecho bíblico espectacular: Dios está con usted y él es fiel. Para un cristiano, la vida no es un producto de la suerte o del destino. Dios es fiel, podemos fiarnos de él. Él no es afectado por nuestra naturaleza volátil, ni depende de nuestra fidelidad, constancia o espiritualidad perfecta. Puede que no seamos cristianos perfectos, pero nada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo (Romanos 8:38-39). Podemos perder mucho debido a nuestro pecado y nuestra insensatez, pero no habrá nada que nos podrá separar del amor de Dios, al igual que no podemos huir del aire que respiramos. Dios el Padre dice de sí mismo que es el eterno y fiel Señor sin sombra de cambio. Cristo nos promete no dejarnos nunca y nos dice que el Espíritu Santo estará con nosotros para siempre. En este nuevo año nos espera un viaje de 366 días en el que atravesaremos territorio desconocido. Que esta verdad gloriosa sea su guía y esperanza: ¡Dios es fiel, él está con usted! “Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Puede estar seguro de una cosa: ésto vale para usted. Reinhard Bonnke |
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El año del Señor