| Jesús mismo - Parte 1 |
| Escrito por Reinhard Bonnke |
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Dios nos ha hablado por el Hijo,
a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; Jesús es la persona más importante de todos los tiempos, el que ha dado nombre a nuestra era, el que es amado y adorado por más personas que nadie que haya pisado este planeta jamás. Jesús es absolutamente todo para los que le hemos aceptado como nuestro Señor y Salvador. Él es Rey de reyes y Señor de señores. Él lo dio todo por nosotros – y nosotros deberíamos darlo todo por él. En este y los siguientes estudios bíblicos me gustaría invitarles a reflexionar juntos sobre él y sobre algunos aspectos de su ser, su sustancia, y ministerio. Jesús – El que controla la tormenta El lago de Genezareth, con sus aguas bravas y agitadas, parecía descargar su furia sobre una pequeña barca. Doce compañeros intentaban desesperadamente escapar de aquellas garras enfurecidas. Pero el puerto estaba lejos, a casi cinco kilómetros en la otra orilla. Estaban solos. Es decir, que Jesús, su Señor, no estaba con ellos. Si Jesús no está con personas, éstas siempre están solas. Entonces, de repente, le vieron. Apareció como un fantasma de entre la neblina y el agua. Era increíble. Estaba caminando, pisando sobre las olas, sometiéndolas bajo sus pies como bestias salvajes. Caminaba directamente hacia la barca y se subió a bordo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! ’ Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento.” (Marcos 6:50-51) Después, otra vez de manera inexplicable, llegaron directamente a la otra orilla sin saber cómo había pasado. Era todo real pero tan fantástico a la vez, que los discípulos jamás lo olvidaron y nunca lo entendieron. Solo se puede decir que Dios que creó el universo, sabía cómo controlar las cosas en una tormenta – y así lo hizo Jesús. La tarea de llevar una barca a la otra orilla dentro de algunos minutos no era ningún problema para aquel llamado “la Palabra”. Solamente tuvo que reorganizar algunos átomos. Jesús – El que crea Esto me lleva a otro aspecto de nuestro glorioso Señor. Él es el creador del universo y cada átomo. ¿De qué se ha hecho cada cosa? Sea lo que sea, el Creador lo puede utilizar como lo desea. “Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” (1 Corintos 8:6) En los últimos cincuenta años, la ciencia ha descubierto que el material de construcción con el que se ha hecho este universo no solamente consiste en átomos, sino también partículas, una masa de meros puntos de energía. No hay ni orden ni sistema, no obedecen ninguna ley natural sino que se mueven sin rumbo fijo y en aparente caos. Entonces, en cierto momento se unen como soldados obedeciendo una orden para formar líneas. La danza sin forma de las partículas de energía de repente se convierte en algo que reconocemos – elementos, agua, los planetas y el sol. Nosotros mismos somos así. Nadie sabe cómo y porqué aparecemos tal y como aparecemos. El Salmo 139:13-16 lo expresa así: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” Dios nos crea y nos mantiene, nos sustenta, en cada momento. “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos.” (Acts 17:28). El utiliza y controla estas partículas de energía, los compacta, los transforma y les da su forma. El mantiene todas las cosas en existencia. El creador es el Ser creativo del que estamos hablando. Las partículas danzantes que conforman nuestros cuerpos, actúan de una manera que es un misterio para la ciencia. Lo que hacen parece imposible, sin embargo, nosotros somos hechos de estos elementos. Hay muchos que no creen en los milagros. Pero es un hecho que la vida sería imposible sin los milagros. Lo imposible sucede en la presencia del Señor – todo el tiempo. Lo sobrenatural viene naturalmente a él; lo imposible es posible. Hebreos 1:2-3 dice que el Hijo de Dios “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. Job habla del universo como de “sólo los bordes de sus caminos” (Job 26:14), como huellas en la hierba húmeda. Me parece que la creación se hizo cuando él simplemente pasaba por allí. Y de hecho, dondequiera que pasaba Jesús sucedieron cosas. Se notaba cuando había pasado por una aldea judía – ya no había enfermos. Todo lo que Jesús tenía que hacer, era pasar por allí. Donde él está, no hay problemas para caminar sobre agua, transportar a una barca con velocidad luz o dar de comer a cinco mil personas con el almuerzo de un niño. Simplemente sucede, las fuerzas cósmicas se someten a su voluntad. “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Romanos 8:28, NVI). Ése es del que hablamos cuando hablamos de Jesús en la Biblia. ¡A él sea toda la gloria! Reinhard Bonnke |
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