CfaN en todo el mundo 

Llegada

Lunes, 12 de octubre de 2009

Estamos cruzando en coche la ciudad de Afikpo en Nigeria. Acabamos de visitar el cacique tradicional y ahora estamos dando a conocer nuestra llegada en la ciudad. Muchos de los kilómetros de calle que estamos recorriendo están ya bordeados de preciosas caras en las que se dibujan grandes sonrisas. Niños con sus uniformes escolares en blanco y azúl salen corriendo de las aulas para vernos, hombres y mujeres abren las ventanas de los pisos de las casas, nos saludan entusiasmados con las manos y gritan un cordial “Bienvenidos”. La gente que está trabajando en las tiendas cercanas a la calle interrumpe su labor y sale para ver el convoy que está pasando. Un sastre con su cinta métrica colgando del cuello está mirando al lado de una anciana que baila de alegría. Este es, sin duda alguna, el mayor evento que muchas de estas personas verán en toda su vida. Así es como comienza todo, pero sólo Dios sabe qué es lo que tiene preparado para nosotros en los próximos cinco días.


La maldición de Afikpo

Martes, 13 de octubre de 2009

Durante la cena que hemos tenido esta noche con los principales pastores, el presidente del comité central de organización de la campaña evangelística ha presentado un discurso poderoso y muy interesante. Hemos aprendido mucho sobre este lugar, donde predicaremos toda esta semana. Nos ha contado, por ejemplo, que hace poco, uno de los principales líderes de iglesia fue asesinado y despedazado.

Los idólatras y hechiceros-curanderos de esta región son muy agresivos y esta tierra parece estar bajo un yugo de opresión enorme. Voy a integrar en este informe algunos extractos de la charla, para que puedan hacerse una idea de lo que confrontamos aquí y para darles motivos de oración muy concretos:

Extractos del discurso: Permitídme informaros sobre algunas características especiales de nuestra región. Esta ciudad es como Jericó y sus habitantes como los rubenitas. Desde un punto de vista geográfico, Afikpo está en tierras hermosas, como ya os habréis dado cuenta, y su ubicación estratégica es muy buena. Afikpo se encuentra en un lugar de transición, tanto en lo natural como en lo espiritual. Es una ciudad en una montaña con terreno hermoso y vista preciosa, sin embargo, “el agua es mala y la tierra estéril”. El lugar donde vivimos parece estar muy lejos de la “fertilidad de la tierra y del rocío que baja del cielo”. Vivimos en un lugar seco en el desierto, en tierra despoblada y salada. Muchas veces nos quitan nuestros bienes para dárselos a otros. Se viola nuestros derechos. Trabajamos mucho, pero producimos poco y lo poco que producimos se lo lleva el viento. Nuestra gente es como los rubenitas. Una y otra vez vemos cómo las dificultades nos superan. Nuestros ancianos se pasan el tiempo con vanidades, nuestros jóvenes malviven en la desgracia. Nos han distinguido varias veces, pero por lo general por cosas que nos avergüenzan. Siervos reinan sobre nosotros.

Nuestras mujeres son sometidas a actos violentos delante de nuestros propios ojos y a nuestros ancianos no se les respeta. Nuestros hijos mueren en su juventud y nuestras madres no reciben suficiente cuidado en su vejez. Todo esto y mucho más ha venido sobre nosotros y sabemos muy bien por qué.

Aunque escondida en mitos y leyendas, nuestra historia nos muestra claramente que Afikpo está bajo fuertes maldiciones generacionales que no han sido quebrantadas. Radican en hechos crueles cometidos en tiempos ya pasados contra extranjeros e inocentes.

El estar atados a las supersticiones más increíbles ha llevado a que las personas en sí pacíficas de esta región llegaran a ser capaces de hechos tan bárbaros como matar a gemelos y desterrar a su madres, enterrar vivos a personas tachadas como criminales, o quemarlas vivas en las hogueras como se hacía antes, y derramar mucha sangre en esta tierra, también la de los siervos de Dios.

Confiamos en Dios que estas maldiciones quedarán completamente rotas por su visita a esta ciudad y que el cielo se abrirá sobre nuestra tierra y que ésta será cada vez más fructífera.

También le creemos al Señor que los corazones de los habitantes de nuestra región se abrirán al Evangelio y que muchos serán salvos y sanados.

Estas son las peticiones de oración que quiero compartir con ustedes:

  • Que las personas sean liberadas para que puedan servir a Dios sin temor
  • Que las cadenas de la pobreza sean rotas
  • Que las iglesias experimenten un avivamiento sin parangón
  • Por veracidad e integridad en el sector político
  • Que se venza el “espíritu del orgullo”

Fotos: Oleksandr Volyk

 

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“¡La Iglesia de Jesucristo no es un barco de placer, sino un bote salvavidas! A bordo es necesaria la ayuda de todos si las almas han de salvarse.”
(Reinhard Bonnke)